El desarrollo territorial sostenible no se mide únicamente en toneladas de exportación, infraestructura o cámaras de vigilancia. Se mide en cómo el tejido productivo y la inversión tecnológica de una localidad conversan de forma directa con el bienestar y la salud de su comunidad. El pasado 25 de junio se llevó a cabo la 3ra Mesa de Trabajo Público-Privada de Pencahue, una instancia clave articulada por el alcalde José Miguel Tobar, representantes de las principales empresas locales, el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec) y el Gobierno Regional del Maule, este último representado por Francisca San Martín, jefa de la División de Administración y Finanzas, en nombre del gobernador Pedro Pablo Álvarez-Salamanca.
La jornada estuvo marcada por dos grandes ejes estratégicos de la autoridad local: el posicionamiento comercial y la seguridad. Por un lado, el argumento económico es contundente: Pencahue concentra y produce actualmente el 47% del total de aceite de oliva en Chile. Esta ventaja competitiva sitúa a la comuna en un escenario privilegiado para consolidar su identidad local como una marca registrada en las «grandes ligas» nacionales. Por otro lado, la reunión sirvió para coordinar la implementación del programa SITIA (Sistema Integrado de Teleprotección con Inteligencia Artificial), una iniciativa del Gobierno Regional orientada a blindar la seguridad comunal mediante tecnología de vanguardia.
Inteligencia artificial e irrupción del tercer sector
En este escenario dominado por debates de fomento productivo, subsidios y algoritmos de teleprotección, ocurrió un hito inédito para la comuna. Fundación Equicentro participó como la primera institución sin fines de lucro invitada a formar parte de este ecosistema de toma de decisiones.
Con una ventana de exposición rigurosa de menos de cinco minutos, la fundación expuso ante el bloque empresarial y las autoridades su modelo operativo y su visión de futuro para la zona. Desde marzo de 2026, Equicentro opera de manera permanente en Pencahue, ejecutando programas estructurados en torno a la inclusión, la educación, el bienestar animal y el fortalecimiento comunitario.
El núcleo clínico y técnico del mensaje fue directo al hueso: mientras la comuna avanza en proteger sus calles con inteligencia artificial, no puede descuidar la salud mental y la inclusión social de sus habitantes rurales. El modelo presentado se basa en el programa RENACE (Respeto, Educación, Naturaleza, Acción, Comunidad, Esperanza), una metodología que recupera física y emocionalmente a animales rescatados para integrarlos como coterapeutas en procesos de rehabilitación, apoyo psicológico y aprendizaje adaptado para niños, jóvenes, personas con discapacidad y adultos mayores de la región.
El valor de las segundas oportunidades en la cadena de valor
La presencia de Fundación Equicentro en la mesa junto a actores como Sercotec y el Gobierno Regional desafía la concepción tradicional de la responsabilidad social empresarial. No se trata de filantropía aislada, sino de co-construir valor territorial compartido. Si una comuna es capaz de procesar un superalimento premium a nivel global y coordinar softwares avanzados de vigilancia, debe ser igualmente capaz de generar oportunidades de desarrollo humano para sus familias.
La intervención dejó planteada una premisa clara para las futuras sesiones de la mesa público-privada: las grandes transformaciones y la seguridad real de una comunidad perduran solo cuando los distintos actores deciden trabajar bajo un mismo propósito integral. Pencahue tiene los recursos, la tecnología de punta y el 47% de la producción olivícola del país; ahora el desafío del sector privado y público es demostrar que el crecimiento económico puede coexistir con una verdadera innovación social que valide las segundas oportunidades.


